lunes, 4 de febrero de 2013

El Futuro del Hombre "El Libre Albedrio"


 
JESÚS MORALES RUIZ – Astrólogo -Tarotista


El Futuro del Hombre
            El Libre Albedrío
                                          
                                                                       
EL LIBRE ALBEDRÍO.
“Podemos pensar que si el futuro puede predecirse, no existe el libre albedrío y que todos estamos atrapados en un destino irrevocable del que no podemos escapar. Debemos dejar bien en claro: El astrólogo no puede predecir cada acontecimiento, porque existe siempre lo que el gran físico Albert Einstein llamó   “El margen de la incertidumbre”. Un aspecto astrológico respecto al futuro puede corresponder a cualquiera de una serie de posibilidades y muchas de ellas depende de la “Libertad de elección o Libre albedrio” del hombre (sin embargo el aspecto pronostica la verdadera dirección de las circunstancia, sin ninguna duda, o la naturaleza de la dirección del individuo frente a la situación.)  
La astrología no es fatalista, reconoce la existencia del libre albedrío y afirma que aprendiendo a comprenderse así mismo el hombre puede llegar  a ser el árbitro de su destino y mejorar la calidad de su vida. Solo actuando a favor y dentro del plan de creación el hombre puede lograr libertad.”
                                                                                                                        
                                                                                  Jesús Morales Ruiz         
                                                                                 Astrólogo - Tarotista          

ANTECEDENTES HISTÓRICOS.
La astrología ha servido de estímulo a profundos pensadores  y científicos durante miles de años,  que  la han utilizado para conocer el futuro; sin embargo todavía se halla condenada o tildada de burla, tontería, por quienes jamás la han estudiado. La ignorancia engendra el prejuicio y contra el prejuicio no hay remedio, ella ha perdurado a través de los siglos de la historia de la humanidad, los nombres líderes de los grandes imperios planificaron sus movimientos estratégicos con el apoyo  y consejo de los astrólogos, ello influyo en el desarrollo cultural de los griegos, árabes aztecas, persas, chinos, europeos, etc.
Entre los eminentes partidarios de la astrología: Aristóteles, Pitágoras,  Tolomeo, Nostradamus, Nicolás Copérnico, Galileo Galilei, Confucio, Emerson, Napoleón, Hipócrates, Kepler, Isaac Newton, encontramos sus importantes contribuciones a la ciencia, considerados como los logros del genio y sin embargo, se esconde toda referencia al interés que tenían estos hombres por la astrología, ya sea pasándolo por alto o tildando al hecho de desafortunado, debido a la época supersticiosa en que vivieron  y sabemos que fueron hombres que se arriesgaron hasta la tortura o  la muerte en  la hoguera, al desafiar las teorías científicas y filosóficas tradicionales.

EL DESTINO Y EL LIBRE ALBEDRÍO.
Siguiendo los movimientos o tránsitos de los astros en el zodíaco de la carta astral, podemos prevenir, anticiparnos o simplemente, tener noticias de los acontecimientos que afectarán  nuestra propia vida y  nuestro destino.
En los siglos XIII, XII, XI, A.C, en Babilonia,  la astrología fue objeto de un verdadero cuadro religioso, los astros entonces se consideraban dioses.
Ellos eran quienes gobernaban el destino humano. Ningún individuo podía escapar a sus designios. Por eso, lo que estaba escrito no podía dejar de ocurrir.      
¿Podemos pensar que si el futuro puede predecirse; no existe el libre albedrío y que todos estamos atrapados en un destino irrevocable del que no podemos escapar?.    
Pero en vez de resignarse ante la fatalidad, como tendemos hacerlo hoy, los sacerdotes astrólogos de Babilonia preveían el futuro para anticipar mejor las cosas, y así evitar sus consecuencias nefastas, desastrosas o dramáticas. Además según ellos, los hombres estaban más o menos implicados, incluso eran responsables en las interrupciones del destino determinadas por los astros – dioses.
Al saber leerlos, interpretarlos, preverlos y anticiparlos se daban todas las oportunidades no solo de poder sacar provecho y enseñanzas de sus propios errores y debilidades, sino también de ejercer su libre albedrío.
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¿QUÉ ES EL FUTURO?
Podemos preguntarnos, para que deseamos saber lo que el futuro nos depara, alguien dijo una vez: “No es lo que una persona sabe lo que le daña, si no lo que él no sabe”. Toda persona razonable planifica para el futuro y cuanto más culta es, más hacia adelante planifica. La astrología proporciona la información, para que los planes puedan ser llevados a cabo en forma más realista. Ella da la oportunidad de percibir lo que está oculto,  las influencias, mucho antes de que ellas se manifiesten y en tal sentido, podemos ser capaces de ajustar nuestra mente, por supuesto, el grado de control depende de nuestra etapa de evolución  individual, porque debemos rectificar equivocaciones pasadas que se manifiestan en esta vida como desagradables experiencias, antes de que podamos llegar a ser maestros de nuestro destino.
La curiosidad por conocer el futuro es  una de las facetas de la astrología peor utilizadas. La creencia generalizada que la astrología sirve para predestinar se basa en una forma de interpretación antigua.
En los siglos anteriores la carta natal era tomada como una conducción invariable; los tránsitos de los planetas activaban unos hechos totalmente desconectados unos de los otros, sin sucesión ni consecuencia con respecto a los procesos cíclicos anteriores. Es así como esta predicción de hechos concretos provocaba una gran ansiedad y confusión en las personas, ya que la mayoría de las veces no ocurría exactamente lo que se esperaba. Por ese motivo podemos afirmar que no servía para nada, excepto para hacer depender a las personas de algo que podía acarrearles  grandes  angustias innecesarias, perder a la vez la espontaneidad de acción  que podía haberles aportado el éxito en la superación instintiva de una crisis.
A muchos astrólogos nos encanta predecir el futuro, pero si realmente somos responsables de nuestras acciones, el futuro se vuelve difícil predecir con exactitud, incluso poseyendo una capacidad psíquica especial como la clarividencia; esta es una forma peligrosa de utilizar la astrología, pues es predisponer a un individuo a una adivinación poco objetiva al no saber con exactitud hasta que punto influye la persona que efectúa la predicción en esta visión de unos hechos futuros. Otra opinión generalizada es que somos una especie de marionetas del Cosmo. Esta creencia es totalmente errónea y de ella debemos alejarnos porque acota nuestra iniciativa personal y nos hace sentir víctima de las circunstancias. Estos falsos y antiguos acercamientos a la astrología son los que hacen de ella un instrumento peligroso y nos alejan de lo que es en realidad: “Una importante ayuda psicológica en nuestra evolución y crecimiento personal, incluso bajo las más adversas situaciones.

Jesús Morales Ruiz                                                             
 Astrologo-Tarotista


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